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El arte de la producción
(Entrevista en Figuras)


“Yo era feliz con no perder
dinero”

Entrevista de Pepa Fernández,
Radio Nacional de España


“Cambiaremos las logicas
masculinas"


Entrevista a Concha Busto
revista Teatro a Teatro


“Si te dan su apoyo,
es incondicional"



“SI TE DAN SU APOYO, ES INCONDICIONAL"

La Vanguardia Magazine. 06 12 2015
Texto de Juan Luis Álvarez Foto de Dani Duch



Entre bambalinas se nombra a Concha Busto (San Sebastián, 1945) con respeto. El teatro es su casa desde hace cuatro décadas, en las que se ha dedicado a la producción con los mejores: Marsillach, Lluís Pasqual, Miguel del Arco o José Luis Gómez. A los seis premios Max que adornan su estantería se une, desde hace unos meses, el premio Ceres del Festival de Mérida a la mejor trayectoria empresarial en la escena. La iba a abandonar, para jubilarse, cuando un texto titulado Páncreas le hizo replantearse el asunto. En él, como en Arte, uno de sus mayores éxitos, la amistad entre tres amigos está en el punto de mira. Uno necesita dicho órgano, otro quiere suicidarse y el tercero cree que es buena idea que se pongan de acuerdo.

“Me interesa profundizar en el significado de la amistad, cuestionar qué seríamos capaces de hacer en su nombre. Yo la valoro mucho. Conservo amigas de juventud con las que almuerzo a menudo”. Confiesa, sin embargo, que, cuando ha tenido que tomar decisiones importantes, “los grandes consejos han venido de los hombres. Las amigas son como hermanas; hablas con ellas a calzón quitado, pero si un hombre te brinda su apoyo, es incondicional. Ellos son más nobles, más desinteresados. Nosotras somos más largas; por lo general, cuando ellos van, nosotras ya volvemos. Ellos son más inocentes y tienen menos prejuicios. En muchos aspectos son mejores”. Pero no a la hora de interpretar, en su opinión. “Hay actores excepcionales, pero la mujer tiene siempre sus sentimientos más cerca. Aparte de que somos mucho más lanzadas…”.

Dice llevarse bien con los varones, “quizás porque no soy competitiva como ellos. Me gusta su forma pausada y reflexiva de negociar. Cuando quieren, llegan a acuerdos fácilmente. Si no se les cruza la soberbia. No aguanto a ese tipo de hombre que se cree por encima de todo y mira a las mujeres como si fuéramos gente de segunda”.

Conoció ese machismo en los años setenta, cuando comenzó su carrera, “pero no me daba mucha cuenta. Entonces apenas había mujeres en la gestión teatral. Ahora hay paridad prácticamente en todos los oficios que tienen que ver con la escena. Era muy gracioso porque, cuando iba a negociar con los empresarios, me decían: “Anda, que venga tu papá” y se quedaban muy sorprendidos cuando les decía que yo era la responsable. Pero más por joven que por ser mujer, creo yo”.